El aumento de los precios de la energía aceleran un replanteamiento de nuestro consumo y la necesidad de modificar nuestros hábitos diarios

  • Por jeannette.bain
  • Publicado hace 7 meses

El contexto actual, y particularmente el aumento de los precios de la energía, nos presenta cada vez más la necesidad de pensar en nuestros hábitos diarios. Algunos pequeños cambios en ellos pueden significar grandes ahorros, económicos y energéticos. Aquí te presentamos algunos de ellos:

La calefacción y la producción de agua caliente representan altos porcentajes de consumo de energía en nuestros hogares y constituyen una proporción dominante de la energía que necesitamos para nuestro confort diario.

Calefacción

Ahora que ya el frío comienza a irse, encienda la calefacción solo en caso de que sea necesario. A su vez, ajustar la temperatura de la calefacción en uno o dos grados es una buena forma de ahorrar.

Apague por completo la calefacción en las habitaciones en las que no sea necesaria: calefactores de los lavaderos, los sótanos o los pasillos pueden apagarse por completo y ahorrar costes considerables.

No cubra los calefactores/radiadores con muebles o ropa: esto reduce su capacidad de transferir calor a la habitación.

Ventile brevemente y si ventila durante mucho tiempo, apague la calefacción.

Recuerda purgar los radiadores una vez al año: así nos aseguraremos de que no haya burbujas de aire que reduzcan su eficiencia.

Agua caliente

La producción de agua caliente requiere mucha energía. Incluso en el caso del agua caliente que usamos en nuestro día a día, hay varios consejos que pueden ayudarte a ahorrar energía inmediatamente:

Ducharse es 3-4 veces más económico que bañarse, se necesita bastante menos agua y también energía para calentarla.

Ajusta la temperatura del termostato a tus necesidades, y recuerda que las temperaturas más altas, que luego mezclamos con agua fría, aumenta innecesariamente el consumo.

¿Sabías que la mayor parte de la energía que consume un lavavajillas se invierte en calentar el agua de lavado (el 90%), mientras que sólo el 10% restante es la que hace funcionar el motor?

Si no tienes lavavajillas, intenta reducir el uso de agua caliente. Para ello, bastará con darle un aclarado rápido a la vajilla justo después de su uso

Cocinar

También se utiliza energía al cocinar. En el caso de los hervidores y el horneado, la electricidad es hoy en día lo más habitual.

¡Cuidado con el horno! El horno es uno de los electrodomésticos que más energía demandan por hora, así que se recomienda utilizar este equipo solo si es necesario.

Recuerda que no es necesario precalentar el horno para muchas recetas.

Procura aprovechar al máximo la capacidad del horno y cocina de una vez el mayor número de alimentos.

No abras innecesariamente el horno: Cada vez que lo haga estará perdiendo un mínimo del 20% de la energía acumulada en su interior.

Si puedes, cocina con una tapa: el calor no se escapa innecesariamente de la olla.

Hierve sólo la cantidad de agua que necesites en el hervidor.

Electrodomésticos

Los electrodomésticos necesitan electricidad para funcionar. Algunos consejos:

  • Apague el televisor y otros aparatos cuando no los utilice.
  • Apague los aparatos que no estén en uso. Por ejemplo, los módems, los routers, las consolas de juegos y otros aparatos que estén en espera. Puedes ahorrar hasta un 10% en gastos de electricidad.
  • Mantén el frigorífico a la temperatura adecuada. 5° para el refrigerador y -18°C en el congelador son suficientes. Temperaturas más frías, además de ser inútiles para conservar bien los alimentos, incrementan notablemente el consumo de energía. En el caso de no tener indicador de temperatura, reducir al mínimo en invierno e intensidad media en verano.
  • Limpia el burlete de la puerta del frigorífico de vez en cuando y asegúrate que está en buen estado, y cierra correctamente.
  • Es recomendable que la parte trasera del frigorífico esté al menos, 3 cm separado de la pared. Esto favorecerá el intercambio de temperatura, mejorando el funcionamiento del frigorífico.
  • Evita que se forme hielo o escarcha, ya que actúan como aislantes y obligan a trabajar más al motor para mantener constante la temperatura, disparando el consumo de energía. Una capa de tan sólo 3 mm en el congelador incrementa el consumo un 30%
  • Ábrelo lo menos posible: basta con unos pocos segundos para perder buena parte del frío acumulado.
  • Apague las luces cuando salga de la habitación.
  • Entre el 80% y el 85% de la energía que consume una lavadora se emplea en calentar el agua: Lava la ropa con una temperatura de agua más baja o agua fría, ya que a mayor parte de la energía se utiliza para calentar el agua. Los productos de limpieza actuales son muy eficaces.
  • No realices prelavados a menos que la ropa esté muy sucia.
  • Carga al máximo la lavadora, pero sin sobrecargar. Utiliza la lavadora cuando tengas carga suficiente para llenarla por completo. Una lavadora a media carga no consume la mitad de energía. Evita sobrecargarla, porque sino la ropa no se limpiará correctamente.
  • Usa el jabón justo: si utilizamos más jabón del necesario, necesitaremos un centrifugado más largo para eliminar el jabón, y por lo tanto, más agua.
  • El secado de la ropa consume mucha energía, por lo que utilizar la secadora sólo cuando sea necesario podrá representar un ahorro.

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